domingo, 8 de mayo de 2011

¡Agua, agua, agua! y Más reflexiones sobre Caparo


Diario: NOTITARDE LA COSTA

Columna: BioDazibao Global
Por el colega Wilfredo Jiménez 
¡Agua, agua, agua!
Nuevamente e inexplicablemente la falta de agua nos ha castigado generando incomodidad y rabia en la población. Incluso en Puerto Cabello además del agua hubo corte de electricidad. No se explica como podemos estar días enteros sin servicio de agua potable, cuando este año ha sido lluvioso, es decir, la época de sequía no fue tal, no hubo sequía y los embalses están repletos de agua. Independientemente de que la falla en el suministro se deba a problemas en el acueducto y no a la escasez del recurso, es necesario poner en práctica un plan de contingencia para mitigar la crisis, como por ejemplo la distribución del líquido vital por medio de camiones cisternas. Creo que el problema de fondo es precisamente ese, no se cuenta con un plan para este tipo de emergencia, no hay previsión, no hay una política orientada a ofrecer soluciones parciales ante la suspensión del servicio de agua y de esta manera hacerla menos traumática.
El PORU de Caparo
Durante el Seminario Internacional Caparo 2011, realizado en marzo en la Estación Experimental Caparo de la Universidad de Los Andes (ULA), se presentó un borrador de Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso (PORU) de la Reserva Forestal de Caparo. Mi punto de vista es que el documento regula el uso agropecuario, es decir, le da preeminencia a este uso sobre la producción forestal, para lo cual fue creada la reserva en el año 1961. Por otro lado el PORU reconoce a los colonos, es decir, la ilegalidad de los ocupantes cesa, pasan a ser productores legales, por si fuera poco prevé que el Estado venezolano le otorgue a cada ocupante un Certificado de Permanencia. Pienso que lo mejor es sincerar las cosas, asumir la realidad; con este PORU la reserva de Caparo pierde su identidad, se hace cuesta arriba el uso forestal, este se transforma en una utopía. Además se establecería un precedente perjudicial para otras áreas naturales protegidas, porque quienes promueven invasiones en reservas forestales (y que nunca han enfrentado la justicia) ahora pudieran arremeter por ejemplo contra los parques nacionales, ocuparlos y posteriormente exigir el reconocimiento del Estado. Este tipo de PORU trastoca y desfigura la ordenación del territorio; reiteramos que no tiene sentido una reserva forestal sin bosques. Entonces por qué no poner los pies sobre la tierra y pensar en la desafectación de la reserva de Caparo y salvaguardar a ultranza el área aún con bosques (18,3%), incluida aquella que está dedicada a la investigación científica forestal en manos de la ULA. El área deforestada (81,7%) se regiría en adelante por la Ley de Tierras, en concordancia con el uso actual (producción lechera para queso y cultivos de lechosa, maíz y plátano, entre otros) y el Ministerio de Agricultura y Tierras se ocuparía de los colonos, tanto los nacionales como los "desplazados" del otro lado de la frontera, vaya generosidad.
wijimenez@terra.com

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