miércoles, 4 de noviembre de 2015

EN CENTROAMÉRICA NO HAY MALARIA, EN VENEZUELA SÍ



Heidy Ramirez S.
@ideagenial

La científica María Eugenia Grillet, especialista en enfermedades tropicales afirma que se han cerrado programas en ciencia, se ha desmantelado el exitoso programa de Malariología y los científicos trabajan sin apoyo

Para mediados de septiembre se contaron 94.165 casos en varios estados venezolanos y la enfermedad podría extenderse más el año que viene como consecuencia de la acción de El Niño

En zonas endémicas de África entre 700.000 y 2,7 millones de personas mueren anualmente por la enfermedad, más del 75 % son niños

En los años sesenta fuimos reconocidos como un país que logró controlar la malaria, en la actualidad lideramos las estadísticas del repunte de la enfermedad  conjuntamente con República Dominicana, Guyana y Haití. A ello se suma que las universidades públicas venezolanas han  bajado en ranking, se han cerrado la mayoría de los programas en ciencia y los investigadores prácticamente trabajan con dádivas. Lo que predomina es la vocación y el amor por la investigación. Pero la situación del país no debe ser excusa para dejar de pensar, en estos momentos hay que replantearse y buscar soluciones porque las preguntas y los problemas siguen estando. Así opina María Eugenia Grillet, bióloga y Ph.D. en Ecología, consultora nacional e internacional en enfermedades tropicales, profesora de la Universidad Central de Venezuela,  miembro correspondiente de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales y de la Sociedad Entomológica de Venezuela, por mencionar algunos de sus méritos. Se ha dedicado a estudiar las infecciones parasitarias mediadas por insectos vectores, particularmente la oncercosis y la malaria.

¿Qué es la malaria? ¨Es una enfermedad transmitida por un zancudo. Produce debilidad, fiebre, problemas hepáticos y hasta la muerte. La madre incluso puede transmitirla a los hijos por la placenta. Se agrava con mal nutrición. En Venezuela tenemos un problema serio. Desde el 2003 hay una tendencia positiva significativa de aumento de casos. Cerramos ese año con 31 mil casos y ahora en el 2015 (finales de septiembre) según el Boletín Integral de Salud Ambiental, producido por el Ministerio del Poder Popular para la Salud, teníamos 94.165 casos, cifra que podría multiplicarse por dos o tres partiendo de que el sistema de vigilancia está desmantelado y es una enfermedad asintomática, puede que la persona esté contagiada y no lo sepa¨.
¿Por qué la minería es señalada como la causa? ¨Esta actividad va quitando la cobertura vegetal a fin de socavar el terreno y buscar el oro. El proceso genera huecos que son llenados con agua natural y/o artificial, que luego son colonizados en sucesión por organismos (vegetales, microorganismos e insectos, entre ellos, los mosquitos). La deforestación crea el hábitat al vector transmisor¨.
Así el Estado Bolívar, donde reina la minería ilegal se ha convertido en un foco de exportación de la malaria a regiones como Apure, Delta Amacuro, Amazonas, Monagas, Sucre, Zulia, Miranda y Guárico, donde ya hay reportes. La afección es tratable si se diagnostica a tiempo, pero obviamente sería más sensata la prevención. La experta explica que Venezuela por ser país tropical siempre tendrá condiciones ideales para la propagación, pero eso no se debe traducir en el incremento de casos. Este año las perspectivas son aún más desalentadoras porque se sabe que después de un ciclo de cambios climatológicos extremos como El Niño, viene un repunte natural.
Una situación compleja. Es sin duda una enfermedad ligada a la pobreza. Aunque sí existen algunos programas nacionales de seguimiento, Grillet afirma que no es nada comparable con lo que se implantó en el país a mediados del siglo pasado. El asunto se complica porque el padecimiento puede ser causado por una o por varias de las diferentes especies de Plasmodium (el parásito que transporta el mosquito del género Anopheles), de ciclo de vida variable, difícil de atacar y que en algunas ocasiones requiere tratamiento cruzado de medicamentos.  En regiones donde la malaria es altamente endémica, las personas se infectan tan a menudo que desarrollan la inmunidad adquirida, es decir, son portadores más o menos asintomáticos del parásito y al viajar a otras zonas propagan el mal. A esto se suma la actual crisis del país, en la cual escasean las medicinas y los insecticidas necesarios.
¿Cómo estamos con relación a otros países? ¨Muy mal a nivel mundial y regional. Somos uno de los pocos países que ha aumentado los casos de malaria mientras que otros los han disminuido, aun con práctica de minería como son los amazónicos Brasil, Colombia y Perú¨. La científica comenta que en otras naciones se ha desarrollado la vigilancia sostenida, el diagnóstico y tratamiento adecuado y el control efectivo. Una práctica sencilla es el uso de mosquiteros impregnados de repelente y el control de sitios de cría del vector. También se debe publicar y mantener informada a la comunidad y a los sectores de la salud sobre las cifras e indicadores. ¨Para ver si se están haciendo las cosas bien o no. Ese es el problema, si no estamos haciéndolo bien, mostrar cifras me desenmascara, me hace ver ineficiente, incapaz, hace que la sociedad se pregunte: ¿por qué no se está haciendo nada?¨
¿Qué es la oncercosis? ¨Es una infección parasitaria, transmitida por una mosca, que produce reacciones dérmicas muy fuertes hasta producir daño en pigmentación y se aloja en la zona anterior del ojo pudiendo ocasionar ceguera, de ahí que en muchos países se le llame ceguera de los ríos porque la mayoría de las poblaciones que viven cerca de ellos son las de mayor riesgo. En Venezuela nos quedan las comunidades Yanomami afectadas porque están muy lejanas y todavía tienen un modo de vida muy natural. Tenemos bajo riesgo unos 13 mil indígenas (Alto Orinoco). Hay dos formas de combatirla, con insecticidas para acabar con los portadores o con medicamentos para erradicar el parásito del organismo¨.
¿Considera que la ciencia siempre ha estado en crisis en el país? ¨Siento que en general la biología y la ciencia en general no han tenido un papel preponderante para los gobiernos. Hemos tenido crisis, pero esta actual es particularmente nefasta. Creo que en el pasado era un problema económico de prioridades, como una falta de visión de la importancia de la ciencia, pero actualmente es un componente ideológico, pensar se ha vuelto peligroso y un científico definitivamente es un ser pensante¨.

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