domingo, 1 de abril de 2012

HOY ME SALUDÓ UNA PEREZA EN EL PARQUE DEL ESTE

Los caraqueños nos deleitamos caminando por el Parque del Este ahora llamado Parque Miranda. Son más de 30 hectáreas de caminerías, árboles, animales, plantas. Las guacamayas hacen el coro todos los días. Las perezas se asoman de vez en cuando y las ardillas ya han perdido el miedo a la gente. Es un paraíso realmente. Y así como este es el pequeño oasis del caraqueño seguramente en cada ciudad venezolana hay parques que alimentan el alma. Sin embargo qué penoso es ver la basura en todos los espacios, particularmente alrededor de los kioskos para hacer fiestas. Entre las raíces de los árboles se ven botellas de refrescos vacías, papeles, pitillos, cucharitas de plástico, envoltorios, bolsas volando por todo el verde. Me pregunto si la gente valora estos espacios. Me pregunto si al dejar de exigir una entrada, una contribución, en el venezolano se crea una falsa realidad de todo me lo merezco y ensucio porque hay quien limpie. Es complicado. En los nuevos cafés y areperas socialistas del parque no hay carteles de conservación ambiental. Los mensajes de algunas señalizaciones son tan tímidos "prohibido dañar las plantas". Pero no hay brigadas de voluntarios verdes. Al menos nunca las he visto. La campaña de concientización debería arropar todo el parque, sobre cada cesto de basura, a la entrada del Terrarium, a la entrada del Planetario. Me pregunto por qué no existe una tienda dentro del parque donde se vendan franelas con mensajes conservacionistas, peluches de guacamayas, libros infantiles, rompecabezas y tantos otros como existe en otras partes del mundo. Será porque eso supondría mercantilismo? quien sabe. Pero el problema está ahí. Sería interesante saber lo que piensa el usuario del parque que se atreve a dejar tras sí una enorme botella vacía en la grama y a pocos metros de una bolsa de basura. Sin duda cuidamos menos lo que se nos da gratis, nuestra relación con la naturaleza indudablemente es muy extraña.


Siempre me he preguntado por qué quienes limpian los parques no tienen esa herramienta que se ve en otras ciudadades del mundo, una especie de gancho en algunos casos que se abre y se cierra para recoger basura, o ese "pincho" que como una aguja clava el objeto y lo lleva de la punta hacia la bolsa, para que la persona no tenga que tocar el desperdicios. Tampoco hay contenedores de reciclaje. Existe un gran contenedor detrás de unas canchas de futbolito, que muestra un mensaje de recciclaje pero el acceso está obstaculizado. La señora que vende el agua de coco, al decirle que por qué no ponía una cesta donde la gente depositara las botellas vacías luego del consumo dijo aprehesiva "eso es asunto del parque" como en un acto violento de repeler cualquier posibilidad de responsabilizarla de algo. Y es que la gente no entiende que no es asunto del parque, es asunto de todos. Que así como tiene un gran biombo de vidrio con una planta de coco para atraer más gente a su negocio, seguramente el parque no se molestaría en que añada una cesta sólo para botellas vacías. El problema es que tal vez las palabras reciclaje o reuso no sean el argot de mucha gente, o más aún, la palabra corresponsabilidad, que cae ya en el área de la panacea.

Paseando por el parque me encontré una pereza y qué maravilla cerquita, le tomé una foto con el celular y me acercó su garrita como queriendo tocarme. Otras veces las he visto también pero no en tan buen entorno. En alguna ocasión me enfrenté cordialmente a unos liceístas que le tiraban piedras. Encontré también en el camino un árbol lleno de frutas verdes adheridas al tronco pero cubiertas de muchas hormigas sin duda serían muy dulces. Desconozco de qué se trata, pero en ocasiones pasadas he preguntado a los guardaparques sobre los frutos y no tienen mínima idea de siquiera el nombre. Existe un árbol inmenso junto al nuevo barco, el barco de Miranda, el Leander, lleno de frutos rojos de olor atrayente. Mis hijos y yo tomamos uno y lo abrimos parecía un kiwi pero rojo. A mi hija el olor casi la hace probarlo pero le dije que no, que sencillamente no sabíamos de qué se trataba, Fue en esa ocasión cuando le preguntamos a un guardaparques y entonces supimos que era infructuosa cualquier pregunta. Imagino que unas visitas quiadas por la gente de Sadarbol sería una maravilla para conocer todas las respuestas a quienes vamos por allí atentos a la explosión de la naturaleza.

Si yo tuviera en mis manos algunas decisiones sobre el parque del Este y sobre muchos otros parques citadinos de Venezuela...

1. Prohibiría las fiestas infantiles en sus instalaciones porque sólo dejan basura, como dije... vasitos, pitillos, bombas o globos reventados, cucharitas, papelillos...
2. Pondría muchos carteles por todo el parque hechos con material reciclado... mensajes constantes para ir creando conciencia. 
3. Entrenaría al personal de la entrada para con el Buenos Días que amablemente dan... dijeran también "recuerde no ensuciar el parque, mantenerlo limpio es un acto de corresponsabilidad".
4. Invitaría a todas las ONGs a turnarse para dar charlas dentro del parque... sobre observación de aves, senderos de indagación, especies tanto vegetales como animales (hay tantos insectos... tantos hormigueros, tantas colonias de hormigas... todos necesarios para el ecosistema).
5. Destinaría un área a un orquidiario... para mostrar nuestra flor nacional.
6. Pondría una tienda, como existe en tantas partes del mundo, con productos hechos por cooperativas como en el caso de los restaurantes, productos que sean indirectamente una campaña por el Parque del Este... franelas con mensajes como "Yo amo mi parque y lo cuido... y tú?"... no me imagino peluches de perezas, garzas, guacamayas y ardillas... para los chamos... en el Terrarium solían vender cosas... no lo sé... confieso que no me agrada mucho visitarlo...
7. Entrenaría a los guardaparques para que empezaran a ver el parque con otros ojos... les hablaría de las floraciones, de dónde están los araguaneyes, de cuántas especies de palmas hay plantadas... de cómo se alimentan los animales que no están encerrados..
8. Tendría brigadas de jóvenes de educación ambiental... de todas esas carreras que tienen en su contenido algo de ambiente... les dispondría un calendario anual para que cada fin de semana le toque a un grupo de muchachos... caminar por todas las áreas y educar a la gente...
9. Le diría a todos los puestos de ventas de comida que deben propiciar el reciclaje y dar mensajes ambientales... además de obligarlos a tomar un curso de atención amable extrema al cliente que va a comprar y consumir...

La lista es grande... las intenciones tantas... si tú fueras director, gerente del parque o si simplemente de dejaran ejecutar una idea... qué harías???

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