sábado, 27 de febrero de 2016

IVIC: HONGOS SON MÁS VIRULENTOS EN PRESENCIA DE CIERTOS COMPONENTES BIOQUÍMICOS

Altos de Pipe, 26 de febrero de 2016.- Vanessa Ortiz Piñango vortiz@ivic.gob.ve

Comparable a la capa de los superhéroes, el escudo de los guerreros romanos o el traje espacial de los astronautas, la mayoría de los hongos tiene una cubierta externa que los caracteriza y defiende del entorno. Sin esta poderosa estructura, conocida como pared celular, estos seres fúngicos crecerían con anormalidades o simplemente morirían.

Debilitar los elementos constituyentes de esa cubierta ha sido de gran interés para el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), enfocándose en la búsqueda de “genes involucrados en la síntesis de componentes de la pared celular como posibles blancos para el diseño de potenciales drogas terapéuticas”, informó el jefe del Laboratorio de Micología, Gustavo Niño.

En el Ivic se estudian las paredes celulares de las especies Sporothrix schenckii y Sporothrix brasiliensis en colaboración con investigadores de Brasil. Ambos hongos son dimórficos, es decir, crecen y se desarrollan en dos fases, por lo que si cambian de forma, es de esperar que también varíe la composición y organización de la pared celular.

“Dentro de cada especie hay cepas y cada cepa presenta niveles de virulencia distintos. Hemos observado que la virulencia de la cepa es más alta cuando tiene una mayor concentración del polisacárido denominado rhamnomanan”, precisó el investigador del Laboratorio de Micología del Ivic, Héctor Villalobos.

Adicionalmente, informó que otra sustancia, el beta-glucán, se halla en mayor cantidad en las cepas con menos virulencia. “Sabemos que el sistema inmune del ser humano está preparado para reconocer el beta-glucán, lo que nos lleva a pensar que las cepas son menos virulentas en la medida en que tienen más beta-glucán y menos rhamnomanan”, aclaró.
La única condición para emprender la batalla es mantener la inocuidad del antifúngico hacia el huésped, que en este caso sería el ser humano. Es decir, “ver qué hay en la pared celular que nosotros no tengamos para atacar al hongo con una terapia más efectiva y menos dañina de las que existen en la actualidad”, aseguró Villalobos.

Universo en miniatura
Los hongos (del latín Fungi), como las levaduras y los mohos, son seres vivos con una característica única: poseen una pared celular formada por carbohidratos del tipo polisacáridos y ciertas proteínas, cuya anomalía o destrucción total podría significarle la muerte.

Se calcula que en el mundo hay más de 600.000 especies de hongos, de las cuales solo se han identificado unas 40.000. Viven en numerosos hábitats: de forma natural se encuentran en los bosques, en asociación con las raíces de algunas plantas creando micorrizas, en simbiosis con algas o cianobacterias dando lugar a líquenes o simplemente como parásitos; así como en materiales sintéticos como la tela, plástico, vidrio, metal, papel y carbón.

Los más microscópicos residen en la boca, piel, uñas, intestino y vagina, y por lo general son inofensivos.

Entre los aportes del Ivic figura la identificación, en la pared celular del hongo causante de paracoccidioidomicosis, del alfa-glucán, un carbohidrato presente solo en la fase patógena de dicho agente infeccioso. Asimismo, se han hecho contribuciones importantes en cuanto a taxonomía se refiere, logrando detectar la existencia de otra especie del complejo paracoccidioides, “que además tiene un comportamiento clínico diferente. Si sabes cuál especie está afectando al paciente, puedes pensar en el tipo de tratamiento que más le conviene”, enfatizó el investigador del Centro de Microbiología y Biología Celular del Ivic, Gustavo Niño.

La paracoccidioidomicosis (provocada por paracoccidioides) es una micosis sistémica o profunda debido a su capacidad para invadir los órganos. Se contagia por la inhalación de partículas infectantes de sus agentes responsables y ataca los pulmones.  Por estar asociada a deficiencias nutricionales, en mayor medida afecta a los trabajadores del campo. En Venezuela, es endémica de los estados Aragua, Carabobo (en particular de la zona cercana al Lago de Valencia), Miranda, Monagas, Táchira, Trujillo, Falcón, Bolívar y Lara.

Entretanto, la esporotricosis (transmitida por algún miembro del complejo Sporothrix) es una micosis subcutánea que genera lesiones en la capa exterior (epidermis) e interior (dermis) de la piel, siendo la segunda de este tipo más común en el territorio venezolano, después de la cromomicosis.

Si bien se relaciona con la manipulación de la tierra, la esporotricosis no invade órganos, solo genera cicatrices cutáneas, aunque en algunos casos puede llegar a ser bastante agresiva.

Los fármacos más efectivos serán aquellos que apunten sus armas antifúngicas hacia esos componentes de la pared celular. Sin trajes especiales, escudos o capas que les permitan vivir, la muerte del hongo está casi garantizada.

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