sábado, 20 de diciembre de 2014

EPISODIOS AMBIENTALES



Diario: Notitarde La Costa. Puerto Cabello Edo. Carabobo. Fecha: 19-12-2014.  Columna: BioDazibao Global. p6. Autor: Wilfredo Jiménez Gómez.


En las postrimerías del año uno hace como un repaso de la vida pasada y afloran cantidades de recuerdos de todo tipo, incluso episodios relacionados con el aspecto laboral que en nuestro caso es el campo ambiental. Es por ello que hoy queremos compartir algunas de estas remembranzas, unas reconfortantes otras desagradables. ¿Qué sería de aquellos vecinos de la zona rural de Ciudad Ojeda, que protestaron la acción de los funcionarios del ambiente, porque se le abrió una averiguación administrativa a un particular que manipulaba y suministraba a la comunidad aceite dieléctrico usado, porque el mismo dizque alivia el dolor en las coyunturas o articulaciones?. Como se sabe este aceite es tóxico, por lo tanto su uso médico es una incongruencia, es un dislate. 

¿Que será de aquellos profesionales del sector privado, que en una reunión pretendían en cayapa que el Estado asumiera totalmente los costos de recolección de la lemna del lago?, como si ellos fueran ejemplo de empresas limpias y estuvieran exentos de toda responsabilidad. Ojalá hoy sean más sensatos y equilibrados.

¿A dónde estará aquel ciudadano que en una declaración informativa producto de la apertura de un procedimiento administrativo afirmó, con los ojos humedecidos y la voz quebrada, que él había acudido a la cita para dejar claro que él no era ladrón, es decir, fue a refutar la acusación de comisión de infracción ambiental asentada en el acta policial?. Al final se comprobó que él estaba en lo cierto; ojalá que siga con esos valores inquebrantables, transitando el camino de la honestidad.  



¿Qué será de aquel grupo de compañeros estudiantes universitarios que una vez Recogiendo basura alrededor de la Laguna de Mucubají, comenzamos a reflexionar y discutir que nuestro papel no era precisamente ese, el de recoger la basura que los demás botaban, sino que teníamos que ir más allá, es decir, avanzar hacia una labor de formación de conciencia. Estábamos claros en que obviamente alguien tenía que recogerla, pero nuestra visión no podía anclarse allí, era necesario el cultivo de la educación ambiental.

¿Dónde estarán aquellos niños que tuvieron la oportunidad de participar en los planes vacacionales en el Ávila o Waraira Repano, allá en la década de los ochenta, y a quienes les inculcábamos la importancia de conservar el ambiente?


Anomia y anarquía

Esta semana hemos visto, una vez más, el estado de anomia y anarquía que se vive en Morón. Por ejemplo una comunidad trancó una vía para protestar por la falta de agua potable. Otra comunidad agobiada por la polvareda y el tráfico automotor trancó las calles alternas a la avenida Falcón, la cual está parcialmente inhabilitada debido a la construcción de un drenaje de aguas de lluvia que ya lleva varios meses en ejecución. Si bien la protesta es un derecho y puede ser totalmente legítima, también es cierto que con frecuencia vulnera derechos (como por ejemplo el libre tránsito) de personas que no tienen responsabilidad en los sucesos que generan la protesta. Desafortunadamente se está haciendo frecuente este hecho de cerrar calles y avenidas por cualquier motivo que las personas consideren razonable, a fin de llamar la atención de las autoridades para que den una pronta solución a problemas colectivos. Hay que agregar que veces las trancas obedecen a motivaciones insensatas y anárquicas de personas irresponsables. El colmo es cuando las trancas son causadas, sin proponérselo, por instituciones del Estado, lo cual hace que el tráfico se torne un caos descomunal e incida de manera negativa en la calidad de vida de la población. Así estamos en el municipio Mora, entre anomia y anarquía.

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