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miércoles, 16 de septiembre de 2015

BAYER PREMIÓ PROYECTOS PARA EL DESARROLLO SOCIAL DEL PAÍS

Heidy Ramírez S.
@ideagenial

Diez líderes juveniles fueron finalistas del Bayer Young Community Innovators (BYCI) o Innovadores Sociales Juveniles, programa de Responsabilidad Social que reconoce proyectos creadores en ciencias aplicadas. De ellos surgieron dos ideas ganadoras, los Ecofogones de Argenis Narváez y ConectaVida de Oricia Dominguez. La primera de ellas apunta a la sustitución de la cocina a leña por una estufa construida con materiales localmente disponibles. Así se ayuda a reducir las emanaciones de gases que afectan la salud y la tala indiscriminada, ya que el combustible lo conforman frutos secos, aserrín y desechos de cosechas. Esta alternativa tendrá su programa piloto en algunas comunidades rurales del estado Táchira. El segundo proyecto busca conectar receptores con donantes de sangre, atendiendo a la escasa oferta de donación voluntaria. Se trata de una red social geolocalizada que además quiere promover la práctica habitual de los venezolanos de donar sangre.  

Esta fue la segunda edición del concurso de esta empresa de trayectoria mundial. La convocatoria logró reunir más de setenta jóvenes de todo el país, entre 18 y 26 años de edad, de universidades públicas y privadas y de diferentes carreras, tanto de pregrado como de postgrado. La decisión final tuvo como marco un ecocampamento en Caruao, estado Vargas, en un entorno natural donde los muchachos presentaron y defendieron sus planes. La ONG Vitalis estuvo a cargo de la organización del evento y del proceso de selección, que pasó por rigurosas etapas de ponderación de diferentes variables y logró la participación de un jurado de distintas especialidades. La premiación consistió en un monto en moneda nacional como capital semilla para desarrollar el proyecto (para el primer lugar) y un viaje a Medellín para ambos con representantes de Bayer para participar en un encuentro similar con jóvenes de otros tres países de la región andina: Ecuador, Perú y Colombia. Allí los venezolanos tendrán la oportunidad de visibilizar sus proyectos al presentarlos en un escenario académico así como también podrán generar una red de contactos.


Este programa está inspirado en el Bayer Encuentro Juvenil Ambiental que se convocó en el país por más de una década. Ahora el BYCI logra un espectro ampliado que ha incluido planteamientos de las ciencias sociales y la salud, del agro, el ambiente y las ciencias naturales, así como de ingeniería, física, química y matemática. La presentación de los finalistas demostró que los jóvenes venezolanos están asumiendo el liderazgo del aporte social y sin duda necesitan más respaldo para ver cristalizar sus emprendimientos. Cada proyecto merece mencionarlo: enseñanza de primeros auxilios para comunidades aisladas de la selva que no cuentan con asistencia inmediata, programa de prevención de embarazo en  niñas y adolescentes, la lombricultura como alternativa en producción de fertilizante orgánico, producción de micros radiales para informar sobre las leyes ambientales, promoción de la responsabilidad ambiental ante el cambio climático, diseño de humedales artificiales citadinos para tratamiento de aguas residuales, difusión del parto humanizado en centros de atención y la creación de un juego de mesa para niños con el objetivo de aprender a salvar el planeta.

Karin Colmenares, gerente de comunicaciones de Bayer Venezuela, comentó que para la empresa todos los proyectos eran importantes y que los criterios primordiales de selección eran la contribución social que se podía generar y la factibilidad de ejecución. ¨Queríamos que aunque fueran pequeñitos, las ideas aportaran valor a una comunidad en particular¨. En el caso del ganador, se valora la aplicación de la ciencia aprendida en la universidad para resolver un problema de su entorno. En cuanto al próximo viaje a la ciudad de Medellín, Colmenares explicó que allí los jóvenes podrán conocer de cerca diferentes iniciativas privadas y públicas que han permitido que esa ciudad sea una de las urbes ejemplo de Latinoamérica, sostenible y amigable.  Adicionalmente otro de los alcances será la conexión de los venezolanos con sus pares de los países andinos para compartir e intercambiar ideas y experiencias.

Ecofogones y ConectaVida. Para Argenis, ganador del concurso y estudiante de Ingeniería Ambiental, su problema de estudio no solamente se encuentra en Táchira, sino en muchas localidades del país, en las cuales la única manera de cocinar es empleando la leña, lo cual genera humo y desemboca en afecciones respiratorias. Ver a su familia afectada por el hecho lo motivó a buscar una solución con el invento ya existente llamado codo rocket. A su criterio hablar de ambiente como tema general no resulta totalmente efectivo, pero su comunidad objeto sí entendió el mensaje cuando la preocupación pasó a cómo estas emanaciones afectan la salud y la calidad de vida. En el caso de Oricia, esta emprendedora ligada al mundo del voluntariado y el liderazgo, encontró en la tecnología una aplicación aliada para acortar la brecha entre donantes de sangre y pacientes o receptores. Cree además que el venezolano debe romper los paradigmas frente a la donación voluntaria, práctica muy necesaria aunque poco se sepa de los pacientes que la necesitan. Considera que son vitales las campañas al respecto así como los incentivos, tal como se acostumbra en otros países. Ambas ideas nacientes están abiertas a nuevas posibilidades de financiamiento de organizaciones interesadas. 

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