miércoles, 6 de mayo de 2015

UNIVERSIDADES SUSTENTABLES VENEZOLANAS: CORRESPONSABILIDAD ES LA CLAVE

En el país las casas de estudio pueden conectarse a la sustentabilidad mediante la Red Venezolana de Universidades por el Ambiente

Las universidades son corresponsables de la calidad ambiental

La formación es el aspecto clave de la sustentabilidad universitaria

Todavía el país no tiene un plan concreto para adaptarse a las transformaciones que vienen con el cambio climático

Heidy Ramírez S.
@ideagenial

Las IV Jornadas Ambientales de la Universidad Católica Andrés Bello desarrolladas el pasado miércoles, dejaron ver que en el camino hacia la sustentabilidad no hay obstáculos, ni crisis económica, ni apagones. En la penumbra que dejó al auditorio la interrupción del servicio eléctrico, la vicerrectora académica Silvana Campagnaro, destacó la sustentabilidad como el eje del proyecto formativo de la UCAB, organización comprometida a formar ciudadanos integrales, que transformen la sociedad, de inteligencia crítica y reflexiva y conciencia ética.  Esta casa de estudios estableció la obligatoriedad de una cátedra ambiental para todo el estudiantado sin discriminar carreras (ya se iniciaron algunas escuelas). Ante este reto que ya es un hecho, la profesora comentó los alcances de esta acción pedagógica sobre 2400 alumnos y profesores y en consecuencia sobre el desempeño laboral y familiar posterior. La idea partió del PIGA, Plan Integral de Gestión Ambiental, dentro del Plan Estratégico 20-20, según explicó el Ing. Luis Laya, coordinador de Sustentabilidad UCAB. El desarrollo de la Cátedra ¨Ecología, Ambiente y Sustentabilidad¨ se enmarca en la responsabilidad social universitaria de la red de instituciones jesuíticas AUSJAL. De un entrenamiento que será permanente, ya culminó el primer diplomado para formar profesores en el área que estarán encargados de dictar la materia el próximo año.
El profesor Joaquín Benitez, del postgrado de Ingeniería Ambiental, en un recorrido inicial por el tema, recordó la premisa del desarrollo sustentable: garantizar las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras. Sobre la sustentabilidad universitaria comentó que ya en el año 89, una  institución californiana se dedicó a revisar el impacto ambiental en el desarrollo de sus actividades. En los noventa se dio la Declaración de Taillores, con la asistencia de cerca de 30 rectores donde se discutió el tema y en el 92, en la Carta de la Tierra se incluyó el necesario rol de la universidad sustentable. Benítez enfatizó en que las universidades son corresponsables de la calidad ambiental y tienen como tarea formar a quienes investigarán y desarrollarán soluciones para mejorar el entorno. ¨Ser una universidad ambiental es una tarea ardua que implica docencia, gestión del campus, investigación, actividades de extensión con las comunidades y requiere un alto nivel de compromiso de autoridades, profesores, estudiantes y en general de toda la comunidad universitaria¨, expuso Benítez.
En su intervención Geovanni Siem, coordinador del proyecto UCV Sustentable, explicó los desafíos de la Universidad Central de Venezuela: 294 años de existencia, un terreno de 202,53 hectáreas, más de 70 edificios y el compromiso de ser parte del patrimonio de la humanidad. Sin embargo esta institución lleva a cabo varios proyectos desde distintas dependencias. Los alumnos de la Facultad de Ciencias coordinan un plan de gestión de residuos y desechos, que abarca charlas y concientización. Funciona en la UCV la Comisión de Mitigación de Riesgos, COMIR, que investiga y desarrolla proyectos sobre vulnerabilidad. Así también tiene sede en este recinto la Cátedra Libre de Cambio Climático, agrupación de expertos que lleva a cabo actividades destinadas a enfrentar este problema de gran envergadura para el planeta. La representante de este grupo, profesora Griselda Ferrara, recordó que Venezuela está en deuda con el planeta con sus reportes de emisiones y con los planes de adaptación. La especialista considera que ¨hay necesidad de elevar los niveles de educación y concienciación de la población sobre el cambio climático y esto es función de la universidad¨.  La CLCC se creó en el 2009, tiene carácter interdisciplinario y como vías de acción desarrolla charlas con la comunidad, talleres con comunicadores, contactos con autoridades locales, actividades de voluntariado y foros académicos.
Sobre los avances de la Universidad Simón Bolívar, la profesora Nilla Pellegrini comentó las experiencias en investigación del postgrado de Desarrollo Sostenible. Al respecto, recordó que una de las metas en educación para el decenio 2005-2014 era que esta se convirtiera en un agente de cambio. Al respecto los estudios de cuarto nivel en materia de sostenibilidad se enfocan a formar investigadores capaces de trabajar independientemente y aportar alternativas aplicables a la realidad. Aun cuando la matrícula de este nivel de formación es baja, se han concretado excelentes trabajos que marcan pauta en el área. Por último la profesora Carelia Hidalgo se refirió a la Red Venezolana de Universidades por el Ambiente, una iniciativa para ¨enredar¨ a las instituciones de educación superior. Ya pertenecen a ella la UCAB, la USB, la UCV, la Unimet, el IPC-UPEL, la Universidad de Yacambú, entre otras. Y se espera que poco a poco se sumen más que puedan compartir y mejorar sus experiencias sostenibles y que además puedan engrosar la Alianza Mundial de Universidades sobre Ambiente y Sostenibilidad (GUPES) en América Latina y la ARIUSA, Alianza de Redes Iberoamericanas de Universidades por la Sustentabilidad y el Ambiente.


Declaración de Taillores

Es una declaración a favor de la sostenibilidad, por iniciativa de Jean Mayer, presidente de Tufts University, quien en 1990, convocó a 22 universidades a una conferencia en Talloires, Francia para motivar que las instituciones de enseñanza superior tomaran el liderazgo mundial en el desarrollo, apoyo y mantenimiento de la sostenibilidad. La Asociación de Líderes de Universidades para un Futuro Sostenible (ULSF, "University Leaders for a Sustainable Future"), en Estados Unidos, funciona como secretaría para la gestión de esta declaración. Hasta 2008, 378 instituciones de 50 países en cinco continentes la habían firmado.

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