lunes, 12 de enero de 2015

2015 AÑO INTERNACIONAL DE LOS SUELOS





“Debemos gestionar los suelos de forma sostenible. Hay muchas maneras de hacerlo. La diversificación de cultivos, practicada por la mayoría de los agricultores familiares del mundo, es una de ellas: así hay tiempo para que los nutrientes importantes se regeneren".
 
“Los suelos también albergan al menos una cuarta parte de la biodiversidad del mundo. Son clave en el ciclo del carbono. Nos ayudan a mitigar y adaptarnos al cambio climático. Juegan un papel importante en la gestión del agua y en mejorar la resiliencia ante las inundaciones y sequías”.

“Los suelos constituyen el fundamento de la vegetación y la agricultura. Los bosques los necesitan para crecer. Los necesitamos para obtener alimentos, forraje, fibra, combustible y muchas cosas más”.
José Graziano da Silva, Director General de la FAO 


Heidy Ramírez S. @ideagenial 
Es común escuchar a los agricultores decir que hay que dejar descansar la tierra y rotar los cultivos. Es por ello que donde se siembran leguminosas no se repite el rubro sino hasta unos cuantos meses después. Sabiduría que debe valorarse. En cambio muchos de quienes transitamos las ciudades actuales no tenemos conciencia de la superficie con la que a diario tenemos contacto, de su valor como soporte de la vida. Para recordarlo, el pasado 5 de diciembre se inauguró oficialmente el 2015 como Año Internacional de los Suelos, con el lema “Suelos, fundamento de la agricultura familiar”.  El Director General de la FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), José Graziano da Silva, durante el acto en Roma enfatizó en la necesidad de tener suelos sanos “para lograr nuestros objetivos en materia de seguridad alimentaria y nutrición, luchar contra el cambio climático y garantizar el desarrollo sostenible en general”. Las funciones que cumplen los suelos a menudo pasan desapercibidas así como también sus necesidades.


El suelo nos remite a la cubierta sólida de la superficie terrestre. De acuerdo con un criterio pedagógico es una colección de cuerpos naturales que soporta plantas y que tiene características particulares debido a la acción del clima y la materia viva sobre el material originario, condicionado por el relieve sobre períodos de tiempo. Es decir, el clima y la materia orgánica (viva o en descomposición) actúan modificando los suelos a través del tiempo. En la actualidad, el planeta presenta problemas relacionados con el suelo como la degradación, que no es más que la pérdida de parcial o total de su productividad, como consecuencia de la erosión y la desertificación. Ello repercute sobre la agricultura, ya que se disminuye el rendimiento de los cultivos y los recursos hídricos y como consecuencia, amenaza la provisión de alimentos a la humanidad. Según algunos autores, cada año se pierden seis millones de hectáreas de terreno cultivable por diversas causas.

Podemos decir que la humanidad en su evolución ha sido poco consciente, obviamente porque no ha contado con todo el conocimiento que tenemos en la actualidad. Los primeros asentamientos se fundaron a orillas de los ríos y en valles de alta fertilidad, pero con el paso del tiempo tales agrupamientos se convirtieron en las mega urbes que hoy conocemos y los terrenos antes propicios para la agricultura, ahora son grandes extensiones de concreto que producen a diario contaminantes. La ganadería, que se ha incrementado también para suplir las demandas alimenticias, ha hecho que se destinen más áreas al pastoreo, actividad que compacta la tierra y la deforesta. Sumado al hecho también de que las actividades de  producción no se manejan con criterios de sostenibilidad sino de beneficio económico.


Los suelos y la agricultura familiar


El objetivo principal del Año Internacional de los Suelos 2015 (AIS) es sensibilizar a la opinión pública acerca de la importancia de los suelos sanos y promover una gestión sostenible para protegerlos. Una de las estrategias consideradas ha sido dar impulso a la agricultura familiar. Al respecto, el directivo de la FAO ha dicho  “tenemos que gestionar los suelos de manera sostenible. Existen muchas formas de hacerlo. La diversificación de cultivos, utilizada por la mayoría de los agricultores familiares del mundo es una de ellas: da tiempo para que importantes nutrientes se regeneren. Este no es más que un ejemplo del papel que los agricultores familiares desempeñan en la producción de alimentos, la conservación de nuestros recursos naturales y la protección de la biodiversidad”. 


La Agricultura Familiar es la producción agrícola, pecuaria, forestal, pesquera y acuícola que tiene como características: acceso limitado a recursos de tierra y capital; uso preponderante de fuerza de trabajo familiar, siendo el o la jefa de familia quien participa de manera directa en el proceso productivo y la actividad agropecuaria/silvícola/pesquera/acuícola es la principal fuente de ingresos del grupo, que puede ser complementada con otras actividades no agrícolas que se realizan dentro o fuera de la unidad familiar (servicios relacionados con el turismo rural, beneficios ambientales, producción artesanal, pequeñas agroindustrias, empleos ocasionales, etc.). La idea obedece a que más del 90% de las explotaciones agrícolas están a cargo de una persona o de familias, que producen alrededor del 80% de los alimentos del mundo y ocupan entre un 70% y 80% de las tierras agrícolas. Ya existen varias experiencias de la FAO donde se instruye a pequeños de estos grupos productores en cómo obtener lo mejor de la tierra respetando sus recursos y características. Se trata de colaborar con los países de América Latina y el Caribe en la formulación y adopción de políticas y programas en este ámbito. Lo más relevante sería lograr el concurso de los gobiernos de la región para la inclusión de esta iniciativa en su planeación estratégica, así no sólo se estaría apuntando a la promoción de una agricultura productiva que conserva y mejora los recursos naturales bajo un enfoque ecosistémico sino también a la garantía de un futuro donde se provea de los alimentos necesarios y en la cantidad requerida a una población mundial que aumenta día a día. Proteger los suelos es proteger el futuro alimenticio de la humanidad.

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