lunes, 3 de febrero de 2014

EL INDICE DE CAMINABILIDAD

La planificación de una ciudad debe apuntar más a los ciudadanos que caminan que a quienes conducen un automóvil, porque obviamente los primeros son más. Seguramente son pocos los transeúntes citadinos que se detienen a pensar en todas las vicisitudes que pasan recorriendo calles sin aceras, sorteando huecos, raíces que levantan el piso, alcantarillas en mal estado y otros tantos obstáculos. Pero probablemente son muchos los que pueden contar un episodio de lesión muscular y hasta ósea por uno de estos detalles que minan el recorrido diario. Hay que saber que poder trasladarse con libertad y seguridad en las vías de una ciudad es un indicador de calidad de vida. Así lo dice el índice de caminabilidad, un término usado para describir y medir la conectividad y la calidad de las vías peatonales en las ciudades y que además está relacionado al desarrollo sustentable.

Muchos estudios realizados por urbanistas en todo el mundo señalan algunas características básicas de los asentamientos urbanos caminables, como: planificación y diseño pensando en el desarrollo humano, un centro del barrio en el que confluyen los transeúntes, un sistema de transporte público adecuado, calles y avenidas que permiten el flujo de bicicletas y automóviles y equipamiento de lugares recreativos como parques y plazas. Como beneficios de las ciudades caminables, no sólo están los individuales, esto es, el bienestar que reportan los peatones reflejado en una actitud más pasiva y amable, sino también los económicos. Algunas investigaciones han demostrado que los lugares urbanos caminables tienen una economía más próspera, poseen una valoración mayor de sus viviendas y son más buscados como sitios para hacer inversiones en servicios y comercios.

En todo el mundo ya se han logrado avances al respecto. El Parlamento Europeo, por ejemplo desde hace más de dos décadas adoptó la “Carta de los derechos del peatón”,  que entre otras cosas expone que éste tiene derecho a vivir en un entorno sano y a disfrutar libremente de los espacios públicos en condiciones que garanticen adecuadamente su bienestar físico y psicológico. Además tiene derecho a vivir en lugares pensados para las necesidades de las personas y no para las de los vehículos. En este sentido se valora a segmentos de la población como los niños, las personas mayores y los discapacitados. En la actualidad, el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, ha avanzado en su Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES), la promoción de lugares “caminables” en América Latina y el Caribe llevando a cabo evaluaciones de las mejoras en dichos índices en varios centros urbanos de la región y exponiéndolos luego como modelos a emular. En todo este tema aunque son tantos los aspectos a profundizar, surge una pregunta curiosa, ¿cuántos planificadores urbanos expertos en caminabilidad se estarán formando en el presente y cuántos estarán dedicados a algún exitoso proyecto de diseño con miras al desarrollo sostenible?

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