lunes, 5 de octubre de 2015

SUNEP INPARQUES: PROBLEMÁTICA AMBIENTAL REBASA LA LABORAL

Los trabajadores y empleados del Instituto Nacional de Parques reclaman mejores condiciones laborales y reivindicaciones salariales además de una valoración auténtica de los espacios naturales que abarcan el 16% del territorio, preservan el agua, la biodiversidad y garantizan el suministro de energía al país


Heidy Ramírez S. @ideagenial



Si de algo debería preocuparse un gobierno es de proteger los parques. El organismo que vela por ellos, Inparques, maneja el 16% del territorio, donde están las fuentes de agua, los ejes fronterizos y hasta las comunicaciones porque las antenas están allí. Es un instituto estratégico que debería ser tratado como una tacita de oro por este gobierno y los que vengan. Así opina Marlene SIfontes, secretaria de organización del sindicato Sunep Inparques desde hace casi quince años y empleada del instituto desde hace veintiuno. Ella ha dedicado buena parte de su vida a defender los derechos de sus colegas de trabajo, que según dice, en los últimos años particularmente se han visto seriamente vulnerados. José Matute, secretario general, apunta también que la problemática ambiental rebasa la laboral y el sindicato ha desarrollado la lucha en paralelo por los derechos ambientales consagrados en la Constitución.

Situación económica vs. mística y entrega

Cerca de tres mil trabajadores entre obreros y empleados pertenecen a Inparques, organismo que a su vez depende del Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y Aguas. La problemática base es que el salario es insuficiente desde 1999 y se agregan situaciones como que no se pagan las guardias de fines de semana, prácticamente no existen días libres para los guardaparques, no hay entrenamiento, falla la dotación de recursos y la mayoría denuncia maltratos y acoso en sus puestos de trabajo. Según Sifontes, el elemento humano es pilar del resguardo de las áreas verdes porque priva la mística y la entrega por encima de la situación económica. ¨Muchas veces el personal pone de su bolsillo para la gasolina para hacer mantenimiento a sus puestos¨. La situación es compleja porque el sindicato tiene un buen número de casos ante las instancias legales. Un ejemplo de ellos lo comenta la secretaria Sifuentes: ¨hace poco la directiva de Inparques se presentó a coaccionar a tres trabajadores para firmar su renuncia porque estas personas han alzado su voz por las críticas condiciones del Parque Nacional Guatopo, donde hay entre otros problemas, tráfico de madera. La zona esta desprotegida¨. También se tienen reportes de eventos similares con trabajadores en el Parque Nacional Waraira Repano donde se efectúan actualmente movimientos de tierra que deben contar con estudios de impacto ambiental. ¨Están asfixiando al personal de trayectoria porque sencillamente éste mantiene que si van a construir tienen que regirse por lo que establece la ley¨. Estos casos están totalmente documentados pero no ha habido respuestas claras, solo diferimientos de audiencias. En el parque Generalísimo Francisco de Miranda (Parque del Este) se realizó recientemente un pancartazo solicitando la renuncia de la coordinadora, sobre quien pesan señalamientos de maltratos y atropellos. ¨Si eso está ocurriendo acá en Caracas, en el centro del poder, cómo estará el interior del país¨, argumenta Sifuentes, quien calcula un descontento del 70% de los trabajadores. 


Los parques no son territorios para hacer casas

Adicionalmente los guardaparques no cuentan con vehículos para supervisar y es una situación generalizada. ¨Pero sí funcionan los de doble tracción y de lujo que se compraron bajo convenios internacionales. Los carros operativos para hacer control y vigilancia no están. Lo decimos con plena responsabilidad¨, expone la dirigente. ¨Ahora se plantean módulos mixtos donde se está metiendo la Guardia Nacional y sus parques de armas, desvirtuando lo que encierra un puesto de guardaparques. Si a la policía la atacan por armas, cómo hará un guardaparques que tenga que convivir en un puesto con armamento. En la frontera, la guerrilla respeta la figura del venadito en el uniforme porque sabe ´este es el que cuida las maticas´. Ha sido una irresponsabilidad de esta gestión. Eso no es Inparques, no es lo que representa la institución. Están desdibujando al instituto. Pareciera que es una actitud en contra de todo lo que tiene que ver con la protección del ambiente. Nosotros que somos el país que ocupa la posición número nueve como el país más megadiverso, ¿cómo es que no hay una política clara? ¿dónde está el ecosocialismo? Me parece que las personas que están al frente desconocen la materia ambiental y se ven los parques como territorios de tierras a repartir para hacer casas. No son ambientalistas, no tienen la concepción de cómo fue creado y para qué es el sistema nacional de parques. Los que estamos aquí tenemos la obligación constitucional de preservar la biodiversidad de la que hoy disfrutamos para las futuras generaciones. Ahora se ve cómo se entregan los parques a las gobernaciones. Habría que averiguar qué ha pasado con áreas que se han entregado como el Agustín Codazzi. Es un llamado de atención al gobierno pero también al ciudadano¨. 


Un país rico que no valora su recurso humano

José Matute comenta: ¨yo veo que en la institución pasa lo que en el país en general. Tenemos un país rico pero la gente está pasando trabajo porque el sueldo no les da. No se le da importancia al recurso humano. La riqueza estriba en tener gente preparada, motivada, en tener un proyecto país, un plan para la institución. Eso no existe. No tenemos cultura de planificación ni en la institución ni en el país. Y esta situación no es nueva, viene incluso de la llamada cuarta república, de cuando me decían que no había plata para pagarme mi bono vacacional. Se dio el cambio político en el país al cual muchos apostamos, pero los trabajadores siguieron siendo lo últimos en la lista. Aquí no se invierte en el recurso humano, no se respeta. Hay trabajadores que ganan 1.500 bolívares semanales y no les alcanza para cubrir su transporte extra de una guardia el fin de semana. Eso te dice cómo está todo. Y se ven cosas como que los jefes anden en vehículos de lujo (que no son los técnicos que deben estar en campo). ¿Para qué le sirve a un director un vehículo doble tracción de lujo si está en la ciudad? Esa falta de visión de valorar al factor humano como un elemento clave es lo que causa toda esta distorsión. 


Socialismo vs. militarización

¨En el caso de la militarización de los puestos de vigilancia, se dice que el gobierno es humanista pero no hay nada más reñido con el socialismo que el militarismo¨, comenta Matute. ¨Hay directores y supervisores que quieren imponer una estructura militar, dar órdenes e instrucciones sin derecho a opinar, a corregir. Cómo se va a cumplir entonces cosas como el derecho a la participación protagónica del pueblo que está en la Constitución si no se puede discutir de forma horizontal. A pesar de todo eso hay personas que son excelentes. Hay trabajadores que a pesar de ganar salario mínimo no se corrompen y exigen el permiso para cumplir con su trabajo. Por Llano Grande (Waraira repano) pasan los camiones con papeles vencidos apadrinados por autoridades y usando el permiso por vía de excepción que está en la ley. Pedimos respeto a la Constitución porque todo lo que estamos exigiendo está en la Carta Magna. En Yaracuy por ejemplo el gobernador tiene una finca dentro del parque nacional y una tubería de agua que la surte, mientras San Felipe está seco. Entonces el Plan de la Patria cómo queda. La cuarta república dejó 43 parque nacionales, 37 monumentos nacionales y muchos parques de recreación. Y criticábamos para entonces ciertas licencias que se dieron. Y hoy en día, ¿cuántos nuevos parques nacionales se han decretado?¨ 


El poder ciudadano

Con relación a la pregunta de qué hacer ante lo que parece un monstruo de mil cabezas y peor aún, una situación enfermiza que ya lleva décadas, Sifuentes apuesta por el ciudadano, quien dice, tiene que darse cuenta de que está perdiendo su derecho a un ambiente sano. ¨Si no te das cuenta de eso no hay nada. Tiene que haber ese poder ciudadano de ´respeta mi verde´. Si nosotros los ciudadanos no somos capaces de entender que tenemos que salvar el verde, lo que nos da el aire, lo que nos permite el agua, no hacemos nada. Si ejercemos el poder ciudadano podemos cambiar la política del país. Los ciudadanos tenemos que hacer que la política se haga ambiental. Y los políticos deben entender que uno de sus roles es la defensa del ambiente. Eso lo podemos cambiar los ciudadanos¨. Al respecto, su colega Matute aclara que el ciudadano tiene primero que ser ciudadano para luego ejercer la contraloría social. Y agrega, ¨el ambiente no es una cuestión de romanticismo, tiene sus consecuencias prácticas¨.

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