miércoles, 18 de marzo de 2015

LOGROS Y RETOS EUROPEOS EN GESTIÓN AMBIENTAL

Heidy Ramírez S.
@ideagenial

Recientemente se dio a conocer el informe «El medio ambiente en Europa: Estado y perspectivas 2015» (SOER 2015), evaluación que se lleva a cabo cada cinco años por la Agencia Europea de Medio Ambiente. En esta entrega se constatan los logros del continente, pero también se asienta que queda mucho por hacer para lograr las metas planteadas para el 2050, básicamente el precepto de «vivir bien, respetando los límites de nuestro planeta», como establece el Séptimo Programa de Acción en materia de Medio Ambiente.

Aunque se recicla más en el viejo continente, se han eliminado vertederos, se ha incentivado el uso de energías renovables y se ha potenciado el reciclaje, persisten amenazas como la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. Hans Bruyninckx, Director Ejecutivo de la AEMA, comenta al respecto que es invalorable todo el potencial que pongan los países para innovar en la carrera a la sostenibilidad. El informe apunta sin embargo que los esfuerzos son complejos porque se encuentran ante retos como las presiones externas de un entorno que cambia aceleradamente. Adicionalmente, algunos planes medioambientales se vinculan directamente con la producción y consumo que suponen numerosos puestos de trabajo y mantienen a muchas personas. Y un factor adicional (entre tantos otros) es el aumento del consumo como consecuencia natural del aumento de la población.
 
Ante todo este panorama, Europa tiene que plantearse políticas más ambiciosas, rodeadas de mayor conocimiento y alimentadas con inversiones inteligentes que transformen sectores fundamentales como la alimentación, la energía, la vivienda, el transporte, la economía, la salud y la educación. Aparte de ello se requerirá restaurar ecosistemas, corregir desigualdades socioeconómicas y adaptar las tendencias globales, como el cambio climático y el agotamiento de los recursos. Bruyninckx ha dicho: «nos quedan 35 años para asegurarnos de que en 2050 viviremos en un planeta sostenible. Puede que parezca un futuro lejano pero, si queremos lograr nuestro objetivo, hemos de actuar ya. Muchas de las decisiones que se tomen hoy, determinarán nuestras vidas en 2050.»

La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) es una agencia de la Unión Europea que tiene como finalidad apoyar el desarrollo sostenible y ayudar a conseguir una mejora significativa del medio ambiente de Europa, a través de información relevante y fiable para los responsables políticos y el público en general. En cuanto al informe, este documento servirá de orientación para la aplicación de la política medioambiental europea entre 2015 y 2020, analizando las oportunidades de modificar las políticas existentes e innovando con otras adecuadas a las exigencias de la supervivencia del planeta.


Algunos hallazgos del SOER 2015:
·     Se ha reducido la contaminación y se ha mejorado de forma significativa la calidad del agua y del aire en Europa.
El 60% de las evaluaciones de especies protegidas y el 77 % de las evaluaciones de hábitats registraron un estado de conservación desfavorable.
La calidad del agua dulce ha mejorado en los últimos años. Pero se considera que la mitad de los recursos de este sector probablemente no alcancen el «buen estado ecológico» en 2015.
En biodiversidad costera y marina, persiste el deterioro del lecho marino, la contaminación, las especies invasoras y la acidificación.
La sobrepesca ha descendido en el Atlántico y el Báltico, pero en el Mediterráneo, el 91 % de los recursos pesqueros estudiados sufrieron sobrepesca en 2014.
Menos de un 6 % de la superficie agrícola europea se destinó a la agricultura ecológica en 2012.
Se prevé que los efectos del cambio climático intensifiquen las presiones y los impactos.
La gestión de residuos ha mejorado en los últimos años, con menos residuos generados y menos residuos depositados en vertederos.
Las tasas de reciclaje aumentaron en 21 países entre 2004 y 2012, mientras que las tasas de depósito en vertederos descendieron en 27 de los 31 países.
Las emisiones de gases de efecto invernadero han descendido un 19% desde 1990.
El uso de combustibles fósiles ha decaído, al igual que las emisiones de algunos contaminantes provenientes del transporte y la industria.
Las políticas medioambientales han traído mejoras en la calidad del agua para consumo y del agua de baño, y han reducido la exposición a los principales contaminantes peligrosos.
En 2011, en la UE se atribuyeron a las partículas finas unas 430 mil muertes prematuras, mientras que la exposición al ruido contribuye cada año a, al menos, 10 mil muertes prematuras a causa de enfermedades cardíacas.
No se espera que las mejoras previstas en la calidad del aire sean suficientes para evitar el daño continuo, mientras que se prevé que los impactos ocasionados por el cambio climático empeoren.
El creciente uso de sustancias químicas, en particular en los productos de consumo, se ha asociado con un incremento de enfermedades y trastornos endocrinos en humanos.
El sector de la industria medioambiental creció más de un 50% entre los años 2000 y 2011, y es uno de los pocos que ha crecido en términos de ingresos y puestos de trabajo.

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