lunes, 9 de marzo de 2015

VENEZUELA DEBE CAMBIAR DEL PARADIGMA PETROLERO AL ENERGÉTICO



Es momento de dejar de vernos como una potencia petrolera para ser un país energético, que produce combustibles fósiles pero que también impulsa los biocombustibles y las energías renovables, con inversión y marco regulatorio apropiados

El economista Alejandro Suels aboga por la producción de biocombustibles provenientes del reciclaje de aceite usado y del cultivo de la Jatropha curcas, llamada comúnmente piñón.

Organizaciones como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura IICA, impulsan el cultivo de Jatropha como “una de las mejores alternativas” para generar biodiesel en las Américas

Países que tienen políticas públicas y marcos regulatorios de biodiesel: Canadá, Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda, China,  Argentina, Brasil, México, Colombia, Costa Rica, Perú, Ecuador. En inicios: Aruba, Guyana, Haití , Jamaica y República Dominicana en inicios.


Heidy Ramírez

@ideagenial



Frente a un escenario innegable en el cual países, incluso caribeños y de menor extensión que Venezuela, están haciendo altas inversiones en energías diferentes a los combustibles fósiles, muchos opinan como este economista criollo, Alejandro Suels: ¨Venezuela debe ya dejar a un lado el paradigma de que es potencia petrolera y voltear la mirada hacia otras fuentes de energía¨.

Suels ganó el segundo lugar del Concurso Ideas 2011 con el proyecto Producción de Biodiesel Reciclando Aceites Vegetales Usados, presentado conjuntamente con Francisco Morandi (producto que puede sustituir parcial o totalmente el uso de combustibles de origen fósil). Así también, esta iniciativa fue merecedora, en 2012, del Premio Ecológico Henry Ford, cuando fue presentada por la Fundación Tierra Viva como Estrategia para el Desarrollo Sustentable, bajo la teoría de que se pueden organizar comunidades bajo el paraguas de una ONG para recolectar el aceite y procesarlo. Actualmente el producto se pierde en las cañerías, se exporta como materia prima a otros mercados en el extranjero, se destina a alimentos para animales (este uso ya está prohibido en la Unión Europea por su riesgo cancerígeno), otra parte se usa en la industria química (jabones y lubricantes) pero nada va a la producción de biodiesel. Entre sus bondades: es energía renovable, no es tóxico, disminuye la emisión de gases de efecto invernadero y es biodegradable. Sus nichos de mercado: exportación, mercado nacional y operadores en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Para el experto es el momento idóneo en Venezuela, con un déficit de combustible actual estimado en 150.000 barriles/día. También se tiene que las empresas mixtas deben generar su energía importando el combustible requerido a dólar libre y como otro argumento, la superioridad técnica y ambiental del biodiesel sobre el petrodiesel.



El estado ideal sería poder pensar en el biodiesel tanto del reciclaje de aceite vegetal usado como el logrado del piñón. Suels insiste en este potencial. En cuanto a la segunda opción, se trata de una planta que se da perfectamente en el suelo venezolano, la Jatropha curcas, llamada comúnmente piñón, que ya se cultiva en otras partes del mundo y se procesa. Las experiencias con otros rubros como la caña o la yuca para producir bioetanol no son recomendables, según el economista, porque atenta contra la seguridad alimentaria. No obstante para cualquiera de los casos en el país no hay políticas ni marcos regulatorios. ¨Porque el asunto es que hay que planificar, concertar, llamar a todos los sectores para hacer un programa serio de biocombustibles. Lo más irónico es que hay muchos países latinoamericanos que han emprendido sus proyectos de bioetanol con fondos venezolanos¨, explica.



El aceite vegetal usado es el que se obtiene de la comida, después de freír, a éste se le añade lejía y un alcohol (metanol) y al pasarlo por una mezcladora se logra el biodiesel por un lado y la glicerina por otra que sirve para la industria cosmética. El pinón es una planta que se da en el oriente y los llanos venezolanos, anteriormente se usaba como medicina para las aftas y para ahuyentar los malos espíritus. 

¿Cómo llegaste a este proyecto? ¨Soy sumamente curioso. Un amigo me pidió asesoramiento sobre una finca que tenía en los llanos orientales donde el rendimiento agrícola era muy bajo. Quería saber si usarla para ganado o para producción forestal. Hicimos los cálculos. Vinieron unas petroleras que querían comprar aceite de palma porque la EPA (la agencia ambiental estadounidense) les pide que usen aceites lubricantes de origen vegetal como contribución al ambiente, por ser menos contaminantes. Así empecé a investigar en Internet sobre los biolubricantes y llegué a las semillas oleaginosas y de allí a la Jatropha curcas, que justamente crece en el oriente¨.

 ¿Qué características tiene el piñón? ¨Está presente en el oriente venezolano, no necesita mucha agua, regenera terrenos, puede darse en terrenos semiáridos, es perenne (la planta dura hasta cincuenta años), no necesita suelos fértiles. Nos encontramos con un proyecto piloto de otros innovadores al norte del estado Miranda. Diez mil hectáreas producen 25 mil toneladas/año de aceite ya procesado¨.

¿Qué se necesita para iniciar la producción? ¨Algo que no se ha hecho, que el país decida que tiene que irse por la vía de las energías renovables. No hay ni estímulo ni prohibición para exportar biodiesel porque justamente no tenemos regulaciones sino para combustibles fósiles. Como no hay conciencia ni conocimiento la situación está en neutro. Muchos organismos han dicho ´qué buena idea´ pero no hay iniciativas de financiamiento. Conseguimos un primer aporte que se empleó para la infraestructura de la planta de reciclaje de aceite, hicimos remodelaciones, acometidas, etc. pero falta parte de la maquinaria para empezar a procesar vegetal usado. No hablamos del proyecto de los piñones porque para eso habría que plantarlo primero que nada. El mínimo de tiempo son tres años para empezar la producción¨.  Según el economista Venezuela podría emular a muchos países que se han planteado metas en el tiempo de contar con un porcentaje de consumo  de biocombustibles en un tiempo determinado. ¨Hasta Cuba tiene estas políticas. Es el fósil el que tiene que amoldarse a una política de desarrollo sustentable del país, no al revés. Venezuela tiene que fomentar seriamente las renovables. Los avances que se han hecho al respecto no se sabe en qué estado están, un ejemplo es la eólica, que está totalmente desconectada de la red. Con la solar, se ha hecho en sitios muy aislados¨. La estrategia según Suels es combinar las renovables con las fósiles. ¨Sacar tanta energía fósil como sea posible y tanta renovable como sea necesaria para ir cambiando la matriz energética. El entorno tiene que cambiar. Hasta ahora no ha sido posible. Tenemos que dejar de ser petroleros para ser energéticos sustentables dándole impulso a las renovables, con incentivos financieros e incentivos fiscales. Cuando el entorno cambie vendrán inversionistas extranjeros o internacionales¨. 


Lámina APSE. Otro de los nuevos proyectos que apoya Alejandro Suels es el de la lámina APSE. Se trata del aprovechamiento de los fotones de la luz para alterar el ciclo evolutivo de las bacterias patógenas, una aplicación de la biofotónica. En una lámina del tamaño de una hoja con dispositivos que captan los fotones, convirtiendo esa energía en ondas que alteran el ciclo de vida de mosquitos por ejemplo, transmisores del dengue y la chikungunya. Las ondas logran paralizar hasta el 70% de las larvas. No tiene efectos negativos. Es un invento que se generó en Panamá y se está promocionando en institutos de salud de varios países como método sostenible. Con este invento esta lámina después de que está cargada se introduce en un recipiente de agua de la comunidad (un tanque por ejemplo) y se emplea el agua ¨cargada¨ y tratada naturalmente para rociar charcos de agua, fuentes, tobos, pipotes, etc. El agua se utiliza como ¨purificadora¨ de otras aguas. Los insectidas matan los adultos y las larvas. Esta agua APSE actúa sobre los huevos. El efecto de la onda dura aproximadamente una semana. Pero la lámina se puede volver a cargar.             

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