viernes, 4 de julio de 2014

BOLSAS PLÁSTICAS UN PROBLEMA NADA LIGERO


Fundación Tierra Viva y Botiquería publican investigación
Heidy Ramirez S.
@ideagenial

El estudio se ha compartido con autoridades con competencia legislativa en el ámbito nacional, regional y municipal y está a disposición en  tierraviva.org y botiqueria.com
Fundación Tierra Viva y Botiquería trabajan desde 2009 para educar e informar masivamente sobre saneamiento ambiental como factor determinante de la calidad de vida de las comunidades
Para reforzar la campaña de este año, hasta el 16 de agosto estará rotando la pieza de 20 segundos “¿Realmente necesitas la bolsa?” en Televen y Venevisión Plus.
Según estimaciones de la organización ecológica Deutsche Umwelthilfe (DU), el consumo anual global de bolsas es de un millón de millones, y sólo 10% de ellas se reciclan.

El 3 de julio se celebró en todo el mundo el Día Internacional sin Bolsas Plásticas, con la intención de cambiar su uso por alternativas más respetuosas del ambiente. La celebración fue escogida por la Fundación Tierra Viva y la red nacional de farmacias Botiquería, para hacer pública su investigación “Bolsas Plásticas: un problema nada ligero, políticas públicas y su impacto en la reducción del consumo de bolsas plásticas”, que recopila la experiencia de más de 30 países. Este informe fue presentado ante funcionarios del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, quienes ¨fueron muy receptivos y manifestaron que estaban abiertas las puertas para seguir trabajando en la búsqueda de soluciones al tema a través de un esfuerzo técnico¨, según Alejandro Luy, Gerente General de Tierra Viva. Según el directivo, “la investigación sistematiza información de valor para la discusión y la búsqueda de soluciones en el país al problema de la gestión integral de los residuos sólidos como asunto clave de la agenda nacional, que requiere de la suma de diferentes instancias de gobierno y de todos sus ciudadanos”.

Este estudio identificó una amplia gama de estrategias en políticas públicas para reducir el impacto ambiental de la bolsa plástica. Por ejemplo, la sustitución de las bolsas convencionales por oxodegradables; la prohibición del  uso de bolsas extrafinas y, en otros casos también de las oxodegradables; la aplicación de un impuesto a las bolsas; la promoción de bolsas biodegradables y reutilizables y el reciclaje de bolsas plásticas. La finalidad es proporcionar experiencias que sirvan de referencia para la discusión y acuerdos sobre políticas públicas por parte del Gobierno Nacional, los gobiernos estadales y las alcaldías de Venezuela, o fomenten iniciativas voluntarias que involucren a diversos sectores de la sociedad (gobiernos, empresas, asociaciones de comerciantes, organizaciones privadas sin fines de lucro, comunidades organizadas) para emprender actividades de concienciación y atención del consumo de bolsas plásticas en el país, lo cual forma parte de la compleja gestión de residuos sólidos.
Si bien es cierto que la bolsa plástica es un invento muy práctico, tiene dos problemas básicos, su tiempo de vida útil y su composición. Respecto al primero, mientras más ligeras se desechan más rápido después de su uso y en cuanto al segundo, están compuestas de polietileno y otros derivados del petróleo, productos químicos que la naturaleza no puede degradar y que en muchas ocasiones son ingeridos por animales o se quedan en el paisaje contaminándolo. Aunque hace poco se ha hablado de las biodegradables, el informe expone que este concepto es erróneo, ya que estas bolsas sólo se fragmentan o se tienen que transformar en ambientes industriales.
En el reporte, se indica que cada habitante de Venezuela utiliza al año 150 bolsas plásticas. Considerando que la población ha alcanzado los 29 millones de habitantes, se podría calcular que en el país se generan más de 4 mil millones de bolsas. En consecuencia, se requiere una campaña de concientización para disminuir o erradicar conductas como el uso de la doble bolsa o la exigencia de este artículo cuando realmente no se necesita y promover ideas como la reutilización o el empleo de bolsas de tela, entre otras.
En cuanto al impacto logrado con las medidas de control, destaca el caso de China, nación que luego de prohibir la fabricación de bolsas extrafinas y de  implementar el cobro por las bolsas, logró en 5 años reducir en dos tercios el consumo nacional y el ahorro de 6 millones de toneladas de petróleo. En Irlanda del Norte, desde abril de 2013 existe un recargo de 5 peniques para transportar productos tanto en plásticas como de papel. En Taiwán debido a que se consumían 16 millones de bolsas plásticas al día, el gobierno restringió su uso en el 2001, poniéndoles un costo que oscila entre 3 y 6 centavos de dólar. En Inglaterra, en octubre de 2015, el gobierno adoptará acciones similares a las presentes o previstas para Gales, Irlanda del Norte y Escocia, como es el cobro de 5 peniques a las bolsas. En Alemania, atendiendo a regulaciones que datan de 1991, los distribuidores y fabricantes de empaques financian el acopio, organización y reciclaje de sus productos, incluyendo las bolsas.
En América, en Ecuador se prevé que por disposición presidencial, para el segundo semestre de 2014 se prohibirán las bolsas plásticas. Ya ciudad de México vetó su uso y Argentina prohibió su entrega en supermercados y comercios. En Brasil, en 2010, el estado de Río de Janeiro aprobó una ley para regular el uso de bolsas plásticas en supermercados medianos y grandes.
En lo que respecta a Venezuela, una experiencia nacional es la del Municipio Carirubana del estado Falcón, el cual, en el año 2012, prohibió la compra, venta y distribución de la bolsa no biodegradable u oxibiodegradable, exceptuando aquella cuya capacidad de peso es igual o mayor a treinta kilogramos (30 kg.) y  también establece sanciones para quienes incumplan la normativa, de hasta 7 UT en el caso de las personas naturales y de entre 15 y 100 UT en el de las jurídicas. También en el municipio Chacao del estado Miranda, el 21 de junio de 2011 se aprobó la Ordenanza que regula el uso de bolsas biodegradables.
De las conclusiones de este trabajo en conjunto, se tiene que las opciones a poner en práctica son muchas: sustitución de bolsas, prohibición de su uso, impuesto al usuario, impuesto al comercio, promoción de bolsas reutilizables y promoción del reciclaje. Pero las medidas más importantes son aquellas que estén articuladas con políticas públicas y con estrategias de educación ambiental y conciencia ciudadana a fin de garantizar acciones efectivas y éxitos que beneficien directa e indirectamente, en lo social, lo ambiental y lo económico a todos los ciudadanos.
Cuadra limpia y saludable
Fundación Tierra Viva, creada en 1992, promueve y ejecuta programas de desarrollo sustentable y Botiquería es una red nacional de 126 farmacias convenientes y cercanas física y emocionalmente al cliente. Ambas organizaciones han promovido la campaña Cuadra Limpia y Saludable que ya ha producido 12 impresos, 2 micros radiales y 4 audiovisuales sobre sub temas del saneamiento ambiental con información de utilidad y recomendaciones de fácil seguimiento. En 2012 se concentró en un elemento clave de la basura, las bolsas plásticas, y específicamente en generar iniciativas educativas orientadas a promover su consumo responsable, a través de la reflexión. Así nació “¿Realmente necesitas la bolsa?”.
“En 2013 decidimos sumarnos a las miles de organizaciones ecologistas y entidades de todo tipo que celebran alrededor del mundo el Día Internacional Sin Bolsas Plásticas para generar conciencia sobre la necesidad de reducir la cantidad de estos artículos que se fabrican y al poco tiempo se desechan, y fomentar su consumo responsable. De esta manera inscribimos a Venezuela en la lucha global”, comenta Bárbara Nava, Gerente de Responsabilidad Social de Botiquería.

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