lunes, 21 de octubre de 2013

BIODAZIBADO GLOBAL



Diario: Notitarde La Costa. Fecha: 18-10-2013. p6. Puerto Cabello Edo. Carabobo.          Columna: BioDazibao Global. Autor: Wilfredo Jiménez Gómez. e-mail: wijimenez@terra.com
 
Visión indígena del bosque
Hay personas que acusan a los indígenas, llamados también aborígenes o nativos ancestrales, de destruir los bosques por acción de la tala y la quema de vegetación que origina incendios forestales. Esto obviamente es una posición prejuiciada. Esta acusación sostenida por académicos necesariamente hay que contrastarla con los conceptos emitidos por científicos de la talla de Henri Pittier, quien afirma en su obra titulada Clasificación de los Bosques que “Hay varias indicaciones de que hubo una época, probablemente de larga duración, durante la cual el país entero, exceptuando las partes superiores de los cerros más altos, estuvo cubierto de espesas selvas. Los primeros habitantes vivían de la caza y de la pesca y sus bohíos los tenían en la playa de los ríos y en los claros de los montes. Gradualmente llegaron a complementar los medios de subsistencia por medio de la primitiva agricultura de la yuca y de la caraota, lo que dio origen a los conucos, copiados más tardes y con exageración por los conquistadores". Este mismo autor deja claro que la destrucción del recurso bosque no obedece a una razón cultural de nuestros indígenas, pero sí a la de los colonos españoles y en tal sentido agrega: “Las poblaciones aborígenes, con todo, contribuyeron solo en mínima escala a la destrucción de los bosques. No eran pastores y su agricultura no tenía nada de extensiva. Más bien eran amigos de la selva, la que constituía el elemento principal de su ambiente.”...“Este afán de destrucción (refiriéndose a los españoles) lo han traído a América y es por ello que hoy vemos a Margarita, y a extensos distritos de la parte norte de Venezuela en buena vía de volverse pelados desiertos“.

Doñana 4 estaciones. 365 días
Según el portal Efeverde este título es el nombre de una película que fue filmada completamente en el Parque Nacional y Natural de Doñana en España. Este largometraje, rodado en alta definición y uno de los finalistas del Festival Internacional de Cine Científico y Ambiental, resume en 90 minutos más de doscientas horas de grabación en el interior de Doñana. Esta producción no se centra solo en la excepcional belleza del parque, sino también en la secular presencia humana en esta área protegida. Según el  realizador de la película Javier Molina, “Las nieblas del invierno, la explosión de color de la primavera, los amarillos del verano que todo lo seca y los grises del otoño” conforman la síntesis en imágenes de las cuatro estaciones del parque. 

Acuerdo sobre mercurio
El portal del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente reseña que la República Bolivariana de Venezuela formó parte de los 140 países que firmaron en Kumakoto, al sur de Japón, en la Convención de Minamata, el primer acuerdo internacional para reducir el uso y comercio de mercurio, prevenir daños a la salud y al ambiente. Este convenio se suscribió durante un congreso internacional auspiciado por las Naciones Unidas, el mismo prohíbe la fabricación, importación y exportación de materiales que contengan ciertos niveles de mercurio (pilas, enchufes y baterías, entre otros productos). El tratado obliga a los países firmantes a reducir sus emisiones anuales de mercurio, a promover formas adecuadas de almacenamiento y de eliminación de este elemento altamente nocivo. Se espera que este pacto comience a implementarse a partir del año 2016, después de haber superado el requisito de estar ratificado por más de 50 países.

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