miércoles, 26 de junio de 2013

EL CAIMÁN DE LA COSTA



Diario: Notitarde La Costa. Fecha: 21-06-2013. p6. Puerto Cabello Edo. Carabobo.          Columna: BioDazibao Global. Autor: Wilfredo Jiménez Gómez. e-mail: wijimenez@terra.com

Según el portal diversidad biologica el caimán de la costa (Crocodylus acutus) se distribuye desde las costas de Florida, en Estados Unidos, hasta las costas del Mar Caribe en Venezuela y costas peruanas en el océano Pacífico, pasando por zonas costeras del Atlántico y Pacífico centroamericano y las Antillas mayores (Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana). En Venezuela se distribuye a lo largo de la costa, incluyendo las cuencas bajas de los ríos que desembocan en el Mar Caribe. Las poblaciones más abundantes de caimanes de la costa se encuentran ubicadas en las desembocaduras de los ríos Aroa, Tocuyo y Yaracuy y en zonas de manglares como en el Refugio de Fauna de Cuare, el Parque Nacional Morrocoy y Turiamo, específicamente en las biorregiones costera continental y depresión del Lago de Maracaibo.
Investigadores como Seijas, Chávez y Arteaga coinciden en que esta especie enfrenta una gran amenaza por la continua destrucción de su hábitat. Por esta razón el Ministerio del Ambiente declaró en 1996 la veda del caimán de la costa y posteriormente, durante el mismo año, lo cataloga como especie en peligro de extinción mediante los decretos 1485 y 1486. Esta especie también está incluida en el Apéndice I de la Convención Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre. Científicos como Kushlan, Mazzotti y Thorbjarnarson indican que de acuerdo con la Comisión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Crocodylus acutus sigue siendo una especie vulnerable a pesar de los esfuerzos efectuados en pro de su conservación. Urdaneta afirma que en Venezuela la población del caimán de la costa ha experimentado un incremento paulatino. Este es un hecho relevante, una buena noticia que merece ser difundida.    
Cuando la especie humana ocupa, interviene, perturba y/o deteriora el hábitat del caimán de la costa, es lógico que aumente la probabilidad de ocurrencia de accidentes del hombre con estos animales, es decir, si por ejemplo se construye una zona residencial cerca del hábitat del caimán o peor aún si el hábitat es impactado de manera negativa, es de esperar alguna reacción natural por parte de los caimanes, que obviamente va a generar temor entre los pobladores por los diferentes riesgos que pueda representar la presencia de estos animales cerca de las residencias. Esto es importante razonarlo y discutirlo desde una perspectiva ecológica, nos parece que este punto de vista es el más sensato, ya que no es justo satanizar el papel de los caimanes en la naturaleza, presentándolos como plagas, tampoco es justo presentarlos como una amenaza para la especie humana, como los malos de la partida; cuando en verdad es el hombre el que ha irrespetado el hábitat del caimán de la costa y en consecuencia ha creado situaciones conflictivas que involucran a ambas especies y que, a veces, desde una perspectiva sensacionalista se llega a desvirtuar la realidad, al punto de presentarla como una relación antagónica, donde el hombre es la víctima y el caimán es el victimario,  lo cual en el fondo busca justificar la matanza a gran escala de estos animales. Esta es la “solución” que surge de una interpretación errada de la realidad. La solución desde la visión ecológica es que el hombre respete, proteja y defienda el hábitat del caimán de la costa y de esta manera se garantice la conservación de esta especie, incluso su aprovechamiento racional en el tiempo y en el espacio, que en definitiva será la mejor contribución para la conservación de la diversidad biológica del país.

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