lunes, 9 de julio de 2012

MÉRIDA SUYA, MÉRIDA SUCIA


Diario: Notitarde La Costa. Puerto Cabello Edo. Carabobo. Fecha: 06-07-2012.  Columna: BioDazibao Global. Autor: Wilfredo Jiménez Gómez.


En ocasión de cumplir actividades académicas en la Universidad de Los Andes (ULA), tuvimos la oportunidad de visitar la ciudad de Mérida la semana pasada. Lamentablemente observamos con sorpresa y desolación que la ciudad y sus habitantes sufren el caos de la basura, dicho en términos más técnicos, sufren las consecuencias de la pésima gestión en materia de desechos sólidos.  
 “Mérida suya” fue durante muchos años el lema de la institución que promueve el turismo en la ciudad y el estado andino. Como se sabe, la actividad turística, la universidad y la agricultura son los bastiones fundamentales de su economía. El turismo se ha fundamentado en los bellos paisajes, la temperatura agradable, la artesanía y la cultura andina en general, incluso en la limpieza de la ciudad, que la hace atractiva. Actualmente la situación ha cambiado de manera radical, tanto así que siendo objetivos tenemos que afirmar con dolor que la realidad pasó a ser “Mérida sucia”, es obvio que esto no puede ser un lema, pero sin duda es una verdad desgarradora.    
El problema se inicia con el vencimiento del contrato entre la Alcaldía del Municipio Libertador y la empresa recolectora de basura, para lo cual no se tomaron las previsiones pertinentes en cuanto al proceso de licitación para sustituirla por una empresa más eficiente, ya que la calidad del servicio había desmejorado de manera alarmante. En su desesperación los ciudadanos han optado por protestar lanzando y quemando la basura en la calle, incluso levantando barricadas con los mismos residuos y desechos.
Tanto el alcalde como el gobernador pueden resolver el problema, pero en vez de promover el diálogo y facilitar el encuentro de soluciones, ambos apuestan a mantener el caos de la basura y de esta manera tratar de obtener cada uno dividendos electorales, ya que ambos aspiran la gobernación del estado, uno a elegirse por primera vez, el otro a reelegirse. A todas luces este es un accionar equivocado que perjudica al pueblo merideño. En fin, la pugnacidad política entre la derecha y la izquierda impide la resolución del problema.
Causa indignación que dos profesionales universitarios sean protagonistas de este pugilato político-electorero. Tanto el alcalde como el gobernador se graduaron en la ULA, uno es ingeniero químico, el otro es médico; uno es barinés, el otro es larense, pero ambos han vivido en Mérida durante muchos años, sin embargo sus actuaciones con respecto a la basura desdicen mucho de lo que debería ser el comportamiento de dos personas que se han formado en el alma mater. Ninguno parece sentir afecto por la ciudad que los cobijó. Dónde están los valores socialcristianos, dónde quedaron los valores socialistas, ¿acaso se perdieron?, ¿solo priman los intereses personales y no los colectivos?.  
Es necesario establecer responsabilidades, la Defensoría del Pueblo debe actuar, igualmente la Fiscalía Ambiental.

wijimenez@terra.com

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