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miércoles, 9 de octubre de 2019

ESTRATEGIA NACIONAL, APOYO A LA CIENCIA Y ACCIONES PRECISAS REQUIERE EL DESAFÍO DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN VENEZUELA


La declaración del Ávila, documento resultado de dos días de disertaciones en materia de cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria expone que Venezuela como país petrolero enfrenta desafíos complejos que demandan la toma de decisiones precisas y asertivas apoyadas en un robusto apoyo técnico-científico para el diseño de estrategias y acciones enfocadas a la mitigación y adaptación.
Es una tarea a la cual los investigadores y científicos se comprometen a seguir respaldando incluso con la creación de un Observatorio Nacional del Cambio Climático, que además sería clave para la tan esperada ley que está en proceso de redacción en manos del Poder Legislativo.
Estas ideas fueron producto del III Simposio de Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria llevado a cabo en Caracas los días 8 y 9 de octubre bajo la dirección de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) y con el apoyo de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (Anihven), la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Metropolitana (Unimet).
Las conferencias magistrales y ponencias de este encuentro dejaron ver que si bien el país atraviesa una de las crisis económico-política más compleja de su historia cuenta con un potencial humano invaluable que pese a las carencias se mantiene en estudio constante ofreciendo datos y en disposición a contribuir al desarrollo. Los estudios de este simposio son insumo de primera mano para el diseño de políticas públicas que disminuirían en buena medida los efectos que innegablemente tiene y tendrá el cambio climático en la vida del venezolano, sin distinción de ningún tipo.
En la instalación del evento, Benjamín Sharifker, rector de la Unimet,  expuso que el cambio climático sin duda debe mucho a la actividad humana y al consumo de combustibles fósiles, por lo cual ya muchos países se habían volcado al uso de energías alternativas, realidad que presiona la reconversión de la economía petrolera. En este sentido Venezuela tiene la gran responsabilidad de reenfocar la explotación de sus recursos. También el científico Ismardo Bonalde primer vicepresidente de la Acfiman al hacer recuento de los simposios anteriores y otras actividades relacionadas con cambio climático organizadas por la institución, hizo un llamado al actual gobierno y a los que le sigan a invertir en la investigación científica como base de la promoción del desarrollo del país.  

La seguridad alimentaria, un problema de poder y de pobreza 

Una de las conferencias de apertura correspondió al académico (Acfiman) Carlos Machado Allison, quien expuso que un elemento clave para hablar de  cambio climático en Venezuela es el derecho a la propiedad. “Si no se es dueño del suelo que se cultiva el agricultor piensa en el provecho de un día y no en el futuro. Donde hay firmes derechos de propiedad existe seguridad alimentaria, riqueza y procura de soluciones ambientales”.
El tema según Machado no es atendido por el Gobierno y en la opinión pública el cambio climático no va más allá del uso de las bolsas plásticas y el deshielo en los polos, pero en el resto del mundo ya se están dando importantes pasos apoyados por tecnología de vanguardia que no se conocen ni se tienen no solo en Venezuela sino en buena parte de Latinoamérica. En lo que respecta a seguridad alimentaria, se trata de procurar producir, procesar y distribuir suficientes alimentos para una población pero que también ésta tenga la posibilidad de adquirirlos, lo que demanda una economía sana con acceso a los bienes y servicios. A su criterio en agricultura se requerirá cambiar algunos cultivos por otros porque variarán las condiciones climáticas, igual la ganadería tendrá que adaptarse a nuevos ciclos de agua. 

El reto de alimentar al mundo y la pérdida de alimentos

En materia de seguridad alimentaria algunas de las ponencias se enfocaron al aumento de la capacidad de producción de las plantas y a la optimización de uso de recursos. Pero también se habló de la pérdida de alimentos calculada en 1300 millones de toneladas anuales por problemas de capacitación, educación y gerencia lo que a la vez conlleva a gasto innecesario agua, energía y agroquímicos para obtenerlos.
En opinión de los expertos la producción actual de alimentos es suficiente para la humanidad pero las pérdidas son desmedidas. De allí que sean desafíos aspectos como calidad de las cosechas, calidad de transporte procesamiento y empaque, infraestructura vial, inteligencia de mercados, administración de inventarios, conocimiento de las cadenas agroalimentarias y del consumidor final. El complejo sistema agroalimentario requiere un importante gasto de agua, ocupa alrededor de 5 mil millones de hectáreas, es responsable del 13,5% de las emisiones de CO2, utiliza más de 200 millones de toneladas de fertilizantes y consume entre el 15 y 25% de la energía fósil disponible. De cara al futuro (2050) se espera un incremento del 34% de la población mundial, concentrada mayormente en las grandes ciudades y se pronostica que se requerirá cerca de un 70% más de alimentos. Por todo lo anterior, es crucial promover en los países no solo el desarrollo de habilidades para producir y consumir mejor ante la esperada evolución humana sino también para hacer frente a las alteraciones que vendrán por los cambios ambientales. 

La ciencia puede tener gran parte de las respuestas

Así como en otras etapas de la historia del mundo, la actual más que presentar un escenario catastrófico, invita a un reordenamiento. Eduardo Buroz, profesor, investigador y miembro también de las Academias propone pensar más en un escenario de alerta y de acciones más que uno fatal ante el cambio climático. “Debemos prestar atención al manejo de los acuíferos y suelos, buscar variedades más resistentes en agricultura y ganadería, mantener las líneas de investigación de las universidades adaptadas a nuestra realidad y empezar a imaginar los sistemas de producción que necesitaremos dentro de veinte años. Todo ello participando en los planes globales de adaptación frente al cambio climático teniendo claro que es un problema mundial”. Al respecto, Nelson Hernández de la Anihven en su  conferencia sobre el uso de la energía en la cadena alimentaria, propuso buscar modelos alternativos que sean capaces de producir alimentos para todos, desde la eficiencia energética, biológica y económica. “Un modelo multifuncional, creativo y atractivo que permita la participación individual y colectiva en la construcción eficiente del insumo de nutrientes que se necesita para la continuidad de la vida”. Lógicamente esto comprende un sinfín de opciones, como las planteadas en las ponencias de este simposio, que abarcan retomar conocimientos ancestrales en materia de producción, promover especies autóctonas, educar a la población en la conservación ambiental y nuevos modos de obtención de alimentos, reacondicionar los suelos para la producción, buscar energías alternativas, lograr enfoques multidisciplinarios en las investigaciones y hacer sinergia con expertos y tecnologías de otras latitudes. 

El punto final lo pondrá la capacidad de llegar a un consenso. Tal como comentó en su conferencia el profesor Rafael Rodríguez, investigador de la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA), el gran desafío estará en la articulación de los expertos y enfoques de investigación en materia de cambio climático con los tomadores de decisiones. En un contexto donde existen conflictos entre los intereses a corto y largo plazo y los problemas se interpretan de forma diferente según las inclinaciones de cada grupo toca mucho trabajo por hacer para llegar al ideal que es tener a todo un país enfocado al logro de un objetivo común frente a una amenaza global ya innegable. 

Para más información sobre la Acfiman (@acfimanve) puede consultarse su página web: https://acfiman.org y para conocer el programa de ponencias que se desarrolló en el simposio así como los investigadores relacionados se puede consultar el enlace: https://acfiman.org/2019/09/04/simposio-cambio-climatico/
 

lunes, 19 de agosto de 2019

SEMANA DEL CLIMA EN SALVADOR DE BAHÍA, UNA REUNIÓN MÁS


El mundo se reúne constantemente en torno a temas graves que requieren más bien acciones contundentes. Así el tiempo pasa. En el caso del cambio climático ya ni siquiera podemos hablar de mitigación de sus impactos sino de adaptación, es decir, al ser humano lo que le queda es aguantarse para los próximos años unas temperaturas y eventos extremos. También lo que queda  es confiar en la ciencia y en los adelantos para lograr cultivos de alto rendimiento, que requieran menos agua, edificios y ciudades inteligentes y mayor pericia para controlar enfermedades nuevas surgidas de condiciones no habituales.  Mientras, nos seguimos reuniendo en corbata y en tacones, en salas con aire acondicionado para tratar de llegar a un acuerdo. Esta semana se está dando uno de estos eventos en Salvador de Bahía, ciudad de Brasil, la llamada Semana del Clima de América Latina y el Caribe. Allí han concurrido cientos de representantes gubernamentales de diferentes países, expertos, académicos y miembros de organizaciones para buscar respuestas a la crisis climática. Este punto en el camino antecede al encuentro que se dará próximamente en Nueva York y luego a la COP25 en diciembre en Chile. Uno se pregunta por qué cuesta tanto llegar a una simbiosis de pensamiento frente a un hecho que amenaza nada menos y nada más que a la supervivencia del ser humano sin discriminar raza, religión ni líneas limítrofes. El presidente de Brasil, Bolsonaro, obstaculizó en un primer momento la realización de esta jornada climática, para luego acceder. Vale recordar que el año pasado las cifras de deforestación de Brasil fueron alarmantes además de que se dieron otros acontecimientos como la flexibilización de la supervisión de la minería en el país. Este líder demostró desde su triunfo que más priva la cancha política que pueda darle la explotación de recursos que una contribución con el ejemplo de conservación como país de mayor territorio virgen de todo el continente. Uno se pregunta en casos como los de Bolsonaro o Trump si se trata de la obsesión por el poder, arrogancia  o dominio económico, o si puede que sean taras generacionales como las que inexorablemente tenemos por ejemplo con el manejo de la tecnología cuando llegamos a cierta edad. Lo cierto es que por un lado seguimos reuniéndonos para discutir, intercambiar ideas y emitir al final largos comunicados  y acuerdos que nadie lee o pocos firman para la foto y por otro, seguimos gobernados por algunos cuyo sentido de la urgencia solo responde si se trata de ganancias en moneda y en poder político.

lunes, 27 de mayo de 2019

CARACAS SE SUMA A LA INICIATIVA #FridaysForFuture ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO



El viernes 24 de mayo en la Plaza Los Palos Grandes, en el municipio Chacao en Caracas, se reunieron varios representantes de organizaciones verdes de Venezuela para sumarse al movimiento mundial en contra del cambio climático liderado por la joven sueca Greta Thunberg. La concentración que responde al llamado de los #FridaysForFuture y Global Stryke (#ClimateStryke) por el clima tuvo réplicas en 120 países y el objetivo es visibilizar la amenaza del cambio climático para el ser humano, independientemente de límites geográficos, religiones o color de piel.

En esta ocasión la versión criolla denunció graves asuntos como el Arco Minero del Orinoco, explotación de minerales en el sur del país como iniciativa del Gobierno, la cual a criterio de los especialistas amenaza los ecosistemas de la región y con ello el agua y todos los recursos naturales que forman parte del patrimonio de los venezolanos. También se hicieron presentes organizaciones conservacionistas y de defensa del Cerro El Avila (Waraira Repano) para hacer un llamado de emergencia por las construcciones que se están llevando a cabo en la montaña produciendo un alto impacto en este pulmón caraqueño y símbolo citadino.

Aunque la convocatoria de esta primera jornada fue poco concurrida en cuanto al ciudadano común, sí acudieron muchas organizaciones ambientalistas nacionales, entre ellas Fundación Tierra Viva, cuyo director Alejandro Luy, ha sido un movilizador importante de este tema y quien respondió a algunas interrogantes. 


¿Podría calificarse como alejado de la realidad hablar sobre cambio climático cuando tenemos en el país una crisis económica y social tan profunda? 

Evidentemente estamos en un país donde la realidad económica hace que la mayoría de los ciudadanos esté enfocada en el día a día y hablar del cambio climático puede ser una cosa absolutamente abstracta, pero también está la responsabilidad de las organizaciones que estamos vinculadas al tema de ambiente y el desarrollo sustentable. Simplemente tenemos que velar por el futuro del país, tenemos que hablar tanto de los temas de hoy para garantizar que la gente tenga alimento como hacer también el alerta de que lo que hagamos hoy por falta de planificación y por desesperación como por ejemplo el Arco Minero del Orinoco lo que nos va a traer es la pobreza en el futuro y de ahí nuestro compromiso personal e institucional con este tipo de propuestas. 

¿Qué puede hacer el ciudadano común para contribuir a la lucha contra el cambio climático? Primero tiene que plantearse cambios de hábito. No le vamos a pedir a un venezolano que coma menos carme cuando sabemos todo lo que está pasando. Pero sí le podemos pedir que no compre botellas de plástico, que no acepte pitillos, que promueva el reciclaje, que vaya a las jornadas de reciclaje que todavía hay. Son pequeñas acciones ciudadanas que multiplicadas por millones sin duda pueden contribuir a un cambio. 

¿Qué se le puede pedir a la actual administración gubernamental ante el cambio climático? No podemos demandar mucho porque no esperamos mucho de ellos. En el momento en que la actual administración cambió lo técnico y lo profesional y lo científico por lo ideológico, empezó a destruir el tema ambiental y el tema de los servicios públicos asociados. Y eso lo vemos en muchas partes del planeta. Se critica muy fácil a Donald Trump y con todo motivo porque él ha negado o no cree en el cambio climático, pero es lo mismo que hace quien sí cree en el cambio climático pero por otro lado decreta el Arco Minero del Orinoco. Lo más sensato es que haya una nueva conciencia ambiental con nuevos actores que retomen lo técnico y lo ubiquen por encima de lo ideológico.

jueves, 14 de febrero de 2019

LA TRANSFORMACIÓN DE UNA ALDEA JAPONESA LLAMADA KAMIKATSU CUANDO DECIDIÓ VIVIR CON “CERO DESPERDICIOS”



A principios de enero la periodista Alex Gray escribió un interesante trabajo para la página del Foro Económico Mundial sobre una villa japonesa llamada Kamikatsu. Con apenas 1700 residentes este asentamiento ha ganado fama por ser pionero en un modo de vida con cero desperdicios y en consecuencia, con ciudadanos más saludables y felices. 
Foto: Zero Waste Academy


Por muchos años esta localidad de la isla de Shikoku había incinerado o enterrado sus desechos hasta que no pudo concretar la compra de un nuevo incinerador. El evento marcó la meta de cambiar considerablemente para 2020. Así los ciudadanos se comprometieron en reducir los desperdicios tanto como fuera posible reusándolos o reciclándolos. Los negocios se sumaron a la idea y así nació la Academia Cero Desperdicios, liderada por Akira Sakano. La basura comenzó por separarse hasta en 45 categorías de las cuales algunas fueron: material orgánico, metal, papel, plástico, botellas de vidrio, muebles y maquinaria. De ellas se desprendieron subcategorías como aluminio y acero en cuanto al metal, o en el caso del papel, en cartón, papel periódico, cartulinas y otros. 
Al principio no fue fácil persuadir a los locales, era una tarea de convencerlos de que hicieran la separación en sus hogares y luego llevaran el material al centro de reciclado. Fue un cambio de vida total y de ideas preconcebidas ya que muchos pensaban que el gobierno municipal no estaba haciendo bien su trabajo. Ello condujo también a charlas y encuentros educativos para enseñar a la población. Una vez que los habitantes comenzaron a darse cuenta de que realmente no era tan complicado, todo el proceso se hizo más llevadero y se dio un efecto multiplicador. Según Sakano ahora en los hogares las familias separan hasta en diez categorías.
La Academia Cero Desperdicios opera bajo las premisas: local, bajo costo, bajo impacto y baja tecnología. El esquema ha funcionado y como cifras, se esperaba que para finales de 2018 solo se tuviera que enviar un 19% de la basura al incinerador o vertedero. Hubo también otros cambios, el centro de gerencia de residuos a donde todos llevan la basura se convirtió en un espacio de reunión de la gente, se fundó una tienda y se empezó a hacer circular la ropa a aquellos que la necesitaban, la gente comenzó a solicitar en renta algunos artículos de hogar al centro de operaciones y así se eliminó la necesidad de comprarlos para eventos especiales.
Foto: Zero Waste Academy
Para aquellos que no tienen como trasladar sus desechos existe un transporte que los recoge.  Y este servicio además se ha transformado en una excusa para que la gente socialice, haciendo que los más jóvenes visiten a los más ancianos procurándoles un momento de compañía.  Sakano confía en que la idea puede replicarse mundialmente y así el ciudadano ve exactamente qué pasa con sus desechos, entiende mejor qué es la economía circular y cómo cambiar sus hábitos de consumo. En el centro de reciclaje las personas pueden ver a dónde va la basura, en qué se convierten, cuánto cuesta el proceso y cómo se puede ahorrar el gasto para la comunidad.
Sin embargo la meta de cero desperdicios no es posible dice Sakano si no se involucra a los fabricantes. “Los productos deben ser diseñados pensando en la economía circular. Se necesita que la industria tome acciones y se considere qué hacer con el producto una vez que ya no es útil o su vida productiva ha terminado”.Con esa política en mente, Sakano comenzó en 2016 el esquema de Acreditación Cero Desperdicio donde las tiendas y empresas locales recibían una aprobación de acuerdo a su esfuerzo para reducir los desperdicios y evitar el empaque innecesario (de un solo uso) tanto como fuera posible.

El sueño de la creadora de la Academia es ver su programa trabajando en una escala global. Ella comenta que se pueden alcanzar excelentes logros si los pueblos o aldeas son creativos. “Es importante que se mantenga la meta sin importar los obstáculos. Es importante que los líderes del mundo asuman su rol para hacer que suceda la economía circular”.